Ponferrada, suavemente me matas

Primero nos subimos a la montaña;
y no fue montaña, era el carbón con sus membranzas.
Montones de vergüenza mal llevada.

Quisieron luego frotar y lavarte la cara.
Se empaparon con las grúas, el ladrillo nos mojaba .
Supieron las rotondas a puñaladas por la espalda.

Paisanos de traje y gomina,
faltaba la clase, sobraban enchufes y cables.
Dinero burbuja y esquina -y ya por fin, los centros comerciales.

Llegaron los acosos, valieron eufemismos y ataques.
Votaron lo mismo, nos vemos en los bares.
Aquí seguían lloviendo rotondas sin despeinarse.

Misma mierda, mismos ellos,
pero ¡escucha!
¡qué ganamos con el nombre del edificio más grande!

Nuevo alcalde, viejos principios.
Seguimos siendo buenos al todo vale.
Ponferrada, suavemente me matas.

 

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