Historias comunes, historias anónimas

Aunque con un pie en la aritmética, la acción o verbo de “contar” no puede ser algo más profundamente filosófico. Contamos para saber cuanto, contamos para saber por qué, con quién, hasta cuando. Contamos para compartir lo que somos -fuimos y quizás seremos- con el resto de seres que nos rodean.

Contamos para contar que uno más uno somos todos.

Hay dos proyectos de storytelling que desde hace meses sigo muy de cerca y que se basan única y exclusivamente en el contar. Historias comunes pero anónimas, ajenas y lejanas, pero profundamente nuestras.

Cowbird es una suerte de red social de “contadores de historias” en la que el nexo de unión entre los usuarios es el relato de sus propias vidas y en la que la forma de relatar pesa tanto como la historia en si misma. Su creador, Jonathan Harris, identifica a Cowbird “como una biblioteca pública de la experiencia humana”, un lugar en el que el día a día o aquella fecha especial se comparten desde la máxima expresión del verbo contar, desde su forma más bella. Las historias – que además de palabras incluyen imágenes y muchas veces sonido- se encadenan entre sí a través de etiquetas (lugares, viajes, aficiones, familia, hijos, etc) y responden también a sagas o temáticas que llevan a los usuarios a escribir en torno a un mismo concepto (primer amor).

Hay historias maravillosas, casi todas relatadas por escritores no profesionales. De todas, First es una de mis favoritas.

La primera historia que escuché a través de Storycorps fue la de Hector Black, un hombre de Tenesse que, con la más profunda convicción, contaba como había podido perdonar al asesino de su hija. Aquella historia me dejó marcada, no tanto por la historia -que apenas me hubiera llamado la atención en los titulares de un periódico- sino por escucharla con la voz del mismo Hector, sus palabras, sus silencios, su propia manera de controlar la respiración al hablar de aquella decisión de perdonar. A partir de ahí seguiría una lista de historias comunes como la de las preguntas que un niño son Síndrome de Asperger le hace a su madre, el día en que dos inmigrantes mexicanos cruzaron la frontera estadounidense o los escasos recuerdos que un padre con Alzheimer comparte con sus dos hijas.

Storycorps es una organización sin ánimo de lucro que pretende preservar la historia de los EEUU a través de las millones de historias mínimas de sus habitantes. Desde 2003 llevan grabadas ya más de 30.000 historias compartidas por más de 60.000 personas (la historia siempre cuenta a modo de entrevista entre una persona cercana que pregunta y un protagonista que contesta).

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