“La violencia sexual es el único crimen en el que la víctima se convierte en la culpable”

Este artículo aparece publicado en SModa. 

“La violencia sexual es el único crimen en el que la víctima se convierte en la culpable”. La frase podía leerse en una de las muchas pancartas que ondearon las multitudinarias manifestaciones que tuvieron lugar en India en 2012 como reacción al espantoso asesinato de Jyoti Singh por un grupo de hombres en un autobús de Nueva Delhi. La realidad que evidencia la sentencia de esa frase y la increíble reacción de rechazo a la violencia sexual por parte de la sociedad india –sin precedentes en ningún lugar del mundo– fueron las dos razones principales que empujaron a la cineasta británica Leslee Udwin a dejar a su familia en Inglaterra y emprender un viaje de dos años por el subcontinente para realizar el documental India’s daughter.

La película, que iba a presentarse simultáneamente en varios países el próximo domingo 8 de marzo, Día de la Mujer, junto con el lanzamiento de una campaña mundial contra la violencia sexual –y que cuenta con el apoyo de personalidades como Meryl Streep y Freida Pinto–, era prohibida el pasado miércoles en la televisión india por un tribunal de Nueva Delhi. La razón: el documental incluye entrevistas desde la cárcel Tihar a distintos hombres acusados de violación, entre ellos, uno de los asesinos de la joven Jyoti. La prohibición fue emitida en la noche del martes después de que la policía presentase una denuncia por considerar que la película contiene testimonios “que ejercen daño público, que quebrantan la paz y que crea potenciales tensiones y problemas de orden público”, en palabras del portavoz de la policía en India, Rajan Bhagat. El Ministro indio de Asuntos Parlamentarios, M Venkaiah Naidu, ha declarado su intención de que la cinta se prohiba también fuera de India.

“Siento profunda tristeza por el intento de silenciar la película ‘ India’s Daughter’ y por descarrilar este apasionado llamamiento por la igualdad de género”, ha declarado Udwin tras conocer la prohibición de su documental, que además ha abandonado India por temor a una posible detención, según recoge The Guardian. “Tengo mucho miedo de lo que vaya a pasar ahora. Me imagino que el mundo entero va a señalar a India”, ha añadido. Por su parte, frente a la prohibición en el país indio, la BBC –canal en el que el que iba a retransmitirse el documental el próximo domingo– decidió adelantar la emisión a la noche del miércoles  y consiguió una audiencia de 300.000 personas. Cassian Harrison, responsable de la cadena, ha asegurado que la BBC tomó la decisión de adelantarlo por “el elevado interés internacional que se ha generado”.

cineasta

La cineasta británica Leslee Udwin junto al coproductor del documental y periodista de televisión en India Dibang.

Getty

Las declaraciones de los distintos acusados revelan una realidad que estremece tanto como la brutalidad de las violaciones. Ninguno de ellos muestra algún tipo de arrepentimiento y, lo que es peor, uno tras otro encuentran sin contemplaciones la justificación a lo que hicieron en una falta de respeto absoluto hacia las mujeres. “Una mujer decente no deambula por ahí a las 9 de la noche. Una chica es mucho más responsable de una violación que un chico”, expresa en la película Mukesh Singh, que conducía el autobús en el que asesinaron a Jyoti y que también participó en la violación. “Cuando la violaban no tendría que haber luchado en su defensa. Tendría que haber permanecido en silencio y permitir la violación. Si lo hubiera hecho entonces, la habrían dejado ir después de hacérselo y solo hubieran golpeado al varón”, añade en su horrible declaración Singh.

Para Udwin, la atrocidad de los testimonios sirve para explicar que el problema radica en una enfermedad social de base.“La desigualdad de género es el tumor principal y la violación, el tráfico y la trata, el matrimonio infantil, el infanticidio, los asesinatos de honor, etc son la metástasis de ese cáncer”, explica. “En India el problema no es la falta de leyes sino como se están implementando en la sociedad. El Artículo 14 de la Constitución India confiere absoluta igualdad de derechos entre hombres y mujeres. La dote que se entrega por las mujeres representa una ofensa legal, pero muchas familias siguen manteniendo la tradición. Hasta que la mentalidad no cambie, el cáncer seguirá creciendo y extendiéndose”, añade.

La pregunta que subyace y que está generando un intenso debate –también en las redes sociales– no es tanto la de que si la publicación de los testimonios “quebrantan la paz” (la paz no existe cuando este tipo de asesinatos se cometen día tras día) sino la de si resulta lícito permitir que estos asesinos y violadores justifiquen públicamente sus crímenes. “Existe el riesgo muy real de convertir al violador en la estrella del día en Twitter. Hay una delgada linea entre entrevistar a un asesino y ofrecerle una plataforma desde la que justificar sus acciones. Todo ello en medio de un contexto en el que las protestas obtuvieron una reacción oficial muy violenta, con figuras públicas, desde líderes religiosos a políticos y policía incluidos, compitiendo para ver quién ofrece la defensa más sexista de los violadores”, ha escrito la periodista y escritora india Nilanjana S. Roy en The Guardian. Importantes activistas indias, como Kavita Krishnan, van más allá declarando que lo que quieren las mujeres y activistas en India “es solidaridad y no una misión civilizadora”.

Otro de los argumentos que se están dando sobre la prohibición de la película especulan con la posibilidad de que los testimonios vulneren el derecho a la privacidad de los acusados, algunos de ellos condenados a pena de muerte. La directora, sin embargo, defiende que pidió todos los permisos necesarios y que las personas que ofrecían testimonio sabían que se incluirían en una película. “Escribí una carta al Director de la carcel Tihar que a su vez tenía que consultar el Ministro de Interior. En la carta se señalaba que se trataba de una película reivindicativa. Pedí permiso en mayo de 2013 y obtuve respuesta afirmativa en apenas dos semanas, me llegó el permiso del Ministerio y de la cárcel”, ha explicado.

Una película sobre la mayor movilización contra la violencia sexual

Para la directora de India’s Daughter, las manifestaciones de 2012 en India representaron una “particular primavera árabe contra la violencia sexual en India”. Un esfuerzo por decir basta que superaba fronteras de una manera sin precedentes: nunca antes, tantos hombres y mujeres juntos, habían salido a la calle para denunciar la violencia contra las mujeres. “Vine a India por amor a este país y porque India lideró al mundo con el ejemplo en unas protestas sin precedentes por parte de miles de hombres y mujeres valientes que salieron a la calle para luchar por los derechos de las mujeres”, explica.

A pesar de la dura respuesta represiva por parte de las autoridades indias, los y las manifestantes continuaron exigiendo cambios para frenar una lacra demasiado extendida en el país y en todo el mundo. Para sofocar las protestas, el Gobierno indio estableció una comisión de tres personas liderada por J S Verma, reconocido abogado y defensor de derechos humanos. La comisión emitió en un tiempo record un informe de 630 páginas exigiendo cambios y una modernización en las leyes contra la violencia sexual. Las penas contra las violaciones se han endurecido, las denuncias han aumentado, pero muchas de las recomendaciones incluidas en el informe no se han implementado.

Después de la brutal agresión que sufrió en aquel autobús fuera de servicio, Jyoti murió tras 13 días luchando por salvar su vida. Con la “indemnización” que recibieron del gobierno indio, sus padres establecieron la Fundación Nirbhaya –Nirbhaya fue el nombre que inicialmente se utilizó publicamente para llamar a Jyoti y preservar su privacidad– con la intención de ayudar a otras mujeres víctimas y supervivientes de la violencia. “Con su muerte, Jyoti encendió una linterna… cualquiera que sea la oscuridad en este mundo debería ser ahuyentada por esta luz”, ha declarado su padre. El caso de Jyoti (en Hindi su nombre se traduce literalmente como luz y felicidad) y la masiva indignación social que despertó en India supusieron un cambio de rumbo a pesar de que la violencia permanece y el problema de base, el cáncer, no ha dejado de extenderse.

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Los padres de la chica violada y asesinada en un acto de protesta. Getty

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